Es útil pensar en el TDAH como un conjunto complejo de tendencias contradictorias o paradójicas: falta de concentración combinada con una capacidad de superconcentración; falta de dirección combinada con un espíritu emprendedor muy dirigido; tendencia a dejar las cosas para más tarde combinada con una habilidad para hacer el trabajo de una semana en dos horas; impulsividad, falta de sentido común... y, por último, un trastorno de déficit de atención con hiperactividad.
